En los últimos tiempos se ha venido consolidando la llamada sociedad del conocimiento, donde se ha desarrollado la cultura de la información y la tecno-globalización como valor agregado de las nuevas naciones y pueblos futuristas, las cuales propenden cada vez más por el incremento del conocimiento y los cambios tecnológicos. La relación entre enseñanza, investigación y sector productivo es más estrecha, donde la innovación juega un papel importante para el desarrollo de los países.
Actualmente, existe una corriente académica que ha venido estudiando los factores sociales y políticos presentes en la actividad tecno científica, puesto que anteriormente se aislaba la ciencia de las realidades comunitarias, hoy es su razón de ser.
El texto sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad, escrito por Martín Gordillo y otros (2003, p.12), en uno de sus apartes enfatiza en reconocer que los planteamientos CTS intenta mostrar que las teorías científicas no pueden ser comprendidas sin atender al contexto social en que surgen y se desarrollan, y están sujetas a los intereses y valores predominantes. Esto significa que existen relaciones de poder influyentes en las controversias científicas, que probablemente se expresen en las también relaciones de subordinación económica y política, en las que se pretende involucrar a los mal llamados países del tercer mundo. Este contexto es lo que se ha denominado construcción social del conocimiento, ya que involucra las opiniones, intereses y prejuicios de la propia comunidad científica, quienes actúan en equipo.
La carrera armamentista de los estados que se hacen llamar desarrollados tiene mucho que ver con sus avances tecnológicos, como resultado del crecimiento de los avances científicos y por ende del conocimiento; en términos generales, esto podía ser una implicación negativa, derivada especialmente de la flexibilidad interpretativa a que se someten los descubrimientos científicos y los resultados experimentales, muy ligados por cierto, al concepto de poder, que podría involucrar o no, una red de actores entendida como la capacidad de decisión resultante de las controversias científicas.
Para el caso de los pueblos indígenas del mundo los desarrollos científicos y tecnológicos han sido motivos de controversias, de luchas internas y externas, frente a las acciones de los estados nacionales que imponen sus criterios, definiciones y propuestas de solución a los problemas de las comunidades. Las soluciones serán siempre tecnológicas y desarrollistas frente a los criterios alternativos de las comunidades y actores involucrados. Las diferentes interpretaciones y visiones respecto a los fenómenos sociales, culturales, económicos y políticos que sustentan los pueblos indígenas, han posibilitado en ellos, posiciones firmes y críticas frente a la influencia que pudiesen tener las tecnologías y la ciencia universal en sus territorios.
Más bien, los pueblos indígenas han utilizado la tecnología de la información para difundir sus saberes y conocimientos ancestrales, y los ha empujado a desarrollar procesos investigativos que incidan en el mejoramiento de su calidad de vida, esto se puede apuntar como implicación positiva del proceso tecnológico. Sin que se entienda como una pugna de saberes, los pueblos originarios del mundo buscan privilegiar la ciencia desde el interior de sus comunidades, con sentido social han proyectado su cultura como ápice para el desenvolvimiento de sus luchas en la recuperación de espacios que son vitales para su supervivencia comunitaria.
En materia etnoeducativa y procesos productivos se han abierto espacios considerados positivos, para el desarrollo de los pueblos, entre las cuales podemos mencionar: acceso a la información, colocando a la humanidad más cerca el uno del otro, de manera rápida y eficaz; mayores posibilidades de comunicarse, especialmente para la educación y la investigación los beneficios han sido amplios y suficientes; la enseñanza-aprendizaje cuenta con sus mejores recursos pedagógicos y didácticos mediados por la tecnología.
Así mismo, tenemos implicaciones negativas, que en el caso de los pueblos indígenas apuntan hacia el deterioro paulatino de la cultura y la lengua. Los idiomas en que se presenta la información no son precisamente los que hablan los pueblos indígenas, ello no significa rechazo alguno de conocer otros lenguajes, sencillamente es un camino para su desaparición. Las nuevas modas y tendencias de la modernidad pretenden una hegemonía cultural lejos de cumplirse en América Latina, que lucha incansablemente por mantener su originalidad frente a la envestida desarrollista de la globalización.
En los próximos años seguramente se intensificaran las redes virtuales, donde la comunicación necesitará mayores imágenes e iconos que viajaran por el espacio perdiendo su humanidad.
Actualmente, existe una corriente académica que ha venido estudiando los factores sociales y políticos presentes en la actividad tecno científica, puesto que anteriormente se aislaba la ciencia de las realidades comunitarias, hoy es su razón de ser.
El texto sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad, escrito por Martín Gordillo y otros (2003, p.12), en uno de sus apartes enfatiza en reconocer que los planteamientos CTS intenta mostrar que las teorías científicas no pueden ser comprendidas sin atender al contexto social en que surgen y se desarrollan, y están sujetas a los intereses y valores predominantes. Esto significa que existen relaciones de poder influyentes en las controversias científicas, que probablemente se expresen en las también relaciones de subordinación económica y política, en las que se pretende involucrar a los mal llamados países del tercer mundo. Este contexto es lo que se ha denominado construcción social del conocimiento, ya que involucra las opiniones, intereses y prejuicios de la propia comunidad científica, quienes actúan en equipo.
La carrera armamentista de los estados que se hacen llamar desarrollados tiene mucho que ver con sus avances tecnológicos, como resultado del crecimiento de los avances científicos y por ende del conocimiento; en términos generales, esto podía ser una implicación negativa, derivada especialmente de la flexibilidad interpretativa a que se someten los descubrimientos científicos y los resultados experimentales, muy ligados por cierto, al concepto de poder, que podría involucrar o no, una red de actores entendida como la capacidad de decisión resultante de las controversias científicas.
Para el caso de los pueblos indígenas del mundo los desarrollos científicos y tecnológicos han sido motivos de controversias, de luchas internas y externas, frente a las acciones de los estados nacionales que imponen sus criterios, definiciones y propuestas de solución a los problemas de las comunidades. Las soluciones serán siempre tecnológicas y desarrollistas frente a los criterios alternativos de las comunidades y actores involucrados. Las diferentes interpretaciones y visiones respecto a los fenómenos sociales, culturales, económicos y políticos que sustentan los pueblos indígenas, han posibilitado en ellos, posiciones firmes y críticas frente a la influencia que pudiesen tener las tecnologías y la ciencia universal en sus territorios.
Más bien, los pueblos indígenas han utilizado la tecnología de la información para difundir sus saberes y conocimientos ancestrales, y los ha empujado a desarrollar procesos investigativos que incidan en el mejoramiento de su calidad de vida, esto se puede apuntar como implicación positiva del proceso tecnológico. Sin que se entienda como una pugna de saberes, los pueblos originarios del mundo buscan privilegiar la ciencia desde el interior de sus comunidades, con sentido social han proyectado su cultura como ápice para el desenvolvimiento de sus luchas en la recuperación de espacios que son vitales para su supervivencia comunitaria.
En materia etnoeducativa y procesos productivos se han abierto espacios considerados positivos, para el desarrollo de los pueblos, entre las cuales podemos mencionar: acceso a la información, colocando a la humanidad más cerca el uno del otro, de manera rápida y eficaz; mayores posibilidades de comunicarse, especialmente para la educación y la investigación los beneficios han sido amplios y suficientes; la enseñanza-aprendizaje cuenta con sus mejores recursos pedagógicos y didácticos mediados por la tecnología.
Así mismo, tenemos implicaciones negativas, que en el caso de los pueblos indígenas apuntan hacia el deterioro paulatino de la cultura y la lengua. Los idiomas en que se presenta la información no son precisamente los que hablan los pueblos indígenas, ello no significa rechazo alguno de conocer otros lenguajes, sencillamente es un camino para su desaparición. Las nuevas modas y tendencias de la modernidad pretenden una hegemonía cultural lejos de cumplirse en América Latina, que lucha incansablemente por mantener su originalidad frente a la envestida desarrollista de la globalización.
En los próximos años seguramente se intensificaran las redes virtuales, donde la comunicación necesitará mayores imágenes e iconos que viajaran por el espacio perdiendo su humanidad.
Remedios Fajardo Gómez
Maestrante Sue Caribe
Maestrante Sue Caribe